jueves, 13 de marzo de 2014

EL VELATORIO DE SOLARIA Y LA PLAÑIDERA ZARIQUIEGUI

Manifestacion trabajadores de Solaria en Puertollano
Andamos en Puertollano con el dogal en el cuello, porque raro es el día que no nos desayunamos con el cierre de una empresa. Se fueron PROENER y SILICIO a dormir el sueño de los justos (esta última anda en el limbo concursal) y ahora se nos va SOLARIA, que ya se había dejado centenares de empleos por el camino. Además, los pocos operarios que aún quedan en nuestra querida “Sevillana” (E-on) están desmantelando sus instalaciones, ENCASUR espera el comunicado final para enterrar más de un siglo de historia minera y ELCOGAS avisa de que su cierre podría llegar en cualquier momento. Y con SOLARIA de “cuerpo presente”, en pleno duelo, lo que a cualquier persona “sensata”, no digo inteligente, la obligaría a remar en la misma dirección que su convecino, van nuestros lideres locales y se espetan unos a otros que “la culpa es…” “a que va a ser de Zapatero”. Pobre José Luis, que santa paciencia la de este hombre, es culpable hasta de haber nacido.
Cuando la pregunta clave es ¿Qué hacer para dar continuidad al clamor expresado por la ciudadanía? La respuesta no puede ser andar distraídos, entre IU y PSOE, por los asuntillos que el anterior alcalde tenga con la justicia. Esa es una cuestión que se resolverá sin que las opiniones de unos y otros sean decisivas, mandarán las pruebas, y, en este caso, tales disputas solo contribuyen a levantar muros de incomprensión cuando caminar codo con codo es más necesario que nunca. Los egos y los rencores se guardan para lo personal, porque la situación exige altura de miras y pensar en lo colectivo.
Zariquiegui, celosa ante esta pelea y queriendo ser el muerto en el entierro –lo digo sin doble intención…, por lo del negocio-, se ha sumado a la fiesta disparando contra todo y contra todos, presuntamente enfadada por las críticas que los dirigentes de CCOO y UGT lanzaron a Cospedal y Soria, aunque lo que realmente busca, con esa chusca oratoria que acostumbra a usar, es pescar en rio revuelto y que se hable de cualquier cosa menos de sus continuas traiciones a Puertollano y las culpas de su partido en la grave crisis industrial de nuestra ciudad. Lo que dice de los sindicatos debería hacérselo mirar porque huele a fascismo puro, pero cuando se refiere a Rafael Sánchez y Mayte Fernández es de tal bajeza que queda descalificada política y moralmente. Lo que no es ninguna sorpresa, al menos para mí, porque de su falta de ética hay pruebas más que suficientes. Como muestra un botón: solicitar la instalación de un horno crematorio en su tanatorio, pese a que la normativa recomienda la proximidad al cementerio y cierta distancia sobre edificios habitados, y hacerlo siendo concejal al tiempo que empresa es de todo menos “ético”. Por último, están sus intencionadas mentiras sobre el origen de la crisis de las renovables. Cuestión esta que paso a explicarle en las próximas líneas.
Después de años de malas decisiones políticas y peores soluciones técnicas, el déficit de la tarifa eléctrica se ha convertido en el argumento perfecto para desmantelar las energías renovables. En este disparate han participado activamente, rivalizando en incompetencia, gobiernos populares y socialistas, pero fue el equipo energético de Aznar quien creó el infernal mecanismo que permite a las compañías eléctricas acumular derechos sobre la base de cálculos de precios más que dudosos; han sido los gobiernos de Zapatero los que, con su negligencia, mantuvieron prácticamente intocada la estructura de cálculo y asignación de precios e ingresos decidida por el PP y dejaron que venciera legalmente la reclamación de los Costes de Transición a la Competencia (CTC) por un importe superior a los 3.000 millones que las compañías habían cobrado de más a los consumidores.
El supuesto déficit acumulado ronda los 30.000 millones y tiene efectos devastadores para los consumidores, porque sobre nosotros pende la amenaza de una subida de tarifas arbitraria y descomunal para enjugarlo (más del 70% en los últimos cinco años); y para las empresas, porque se apuntan derechos que los analistas e intermediarios financieros empiezan a poner en duda. En cualquier caso, presionan para que el Gobierno tome decisiones urgentes que no afecten a sus cuentas de resultados y lo hacen siempre con las renovables en el punto de mira.
El sistema actual de cálculo de tarifas y reconocimiento de precios es marginalista: esto es, se retribuye por el precio de la tecnología más cara que opera en el mercado, que es el gas natural. En consecuencia, la regulación eléctrica actual (más deficiente que el Marco Legal Estable, tan denostado por los electroduendes, analistas que se dicen independientes aunque disfrutan de pingües contratos con las empresas eléctricas) genera unos beneficios descomunales en las producción hidroeléctrica y nuclear, ya amortizadas, que no se trasladan al consumidor. La perversión es tal que cualquier subida del precio del crudo (y por tanto, del gas) genera un aumento de beneficios en las eléctricas muy superior a los costes incurridos. El mal llamado mercado eléctrico está aquejado de un asombroso exceso de capacidad y beneficia a las empresas con una competencia insuficiente (mejor, inexistente) en la actividad mayorista y minorista. No hay que olvidar que el principio político que lo creó y proporcionó el primer impulso fue el deseo de Rodrigo Rato y del subalterno de turno en Energía de embalsar los precios y lanzarlos hacia un futuro indeterminado.
Y aquí está el origen del problema. En una desastrosa decisión política tomada por el gobierno de Aznar y en la falta de coraje para cambiarla. El chollo para las eléctricas no ha parado de crecer y solo se vio amenazado por la pujanza de las renovables, por lo que rápidamente se las puso en el punto de mira. Las eléctricas y sus electroduendes convencieron a Zapatero, tarea fácil dada su proverbial buenismo, del riesgo de otra burbuja creada, en este caso, por las renovables y este ordenó a Miguel Sebastian poner orden en el sector. Por cierto, que nadie olvide el espectacular apoyo económico que recibieron las renovables de los sucesivos gobiernos de Zapatero.
Sebastian, social-liberal de pro, con gran regocijo del oligopolio eléctrico congeló las primas a la fotovoltaica y reorientó la apuesta hacia la termosolar y la eólica. Era una jugada maestra: se expulsaba del mercado a los pequeños productores que habían apostado por la fotovoltaica al tiempo que se mimaban las grandes inversiones de las constructoras y las propias eléctricas, en su inmensa mayoría en parques eólicos o termosolares.
Pero la llegada del PP al poder fue un tsunami que barrio cualquier tipo de ayuda al sector y además impuso la retroactividad para las subvenciones ya concedidas. El resultado es una catástrofe de dimensiones incalculables: miles de pequeños inversores arruinados, decenas de miles de empleos destruidos y los juzgados saturados por las demandas de grandes inversores extranjeros que se consideran estafados por el actual gobierno y su inestable marco jurídico.
Junto a estas medidas gubernamentales, suficientes en sí mismas para el cierre de cientos de empresas, aparece otro enemigo letal que da la puntilla a nuestras empresas: la estrategia china de desregular el sector para hacerse con su control. La inoperativa Europa ha tardado años en tomar decisiones para proteger a sus empresas del sector de renovables, todo lo contrario de Estados Unidos que rápidamente fijó aranceles a los productos chinos sin dejarse condicionar por las amenazas que lanzaban los asiáticos. Gracias a la protección de Obama, el sector de las renovables se ha salvado en Estados Unidos, mientras en Europa ha desaparecido o pasado a ser controlado por empresas chinas, por cierto fuertemente primadas por su gobierno. La guinda del pastel es una reforma laboral que lamina cualquier derecho de los trabajadores y permite a las empresas aplicar EREs extintivos a precio de saldo y sin contar con los sindicatos.
Estas, por mucho que Zariquiegui no tenga capacidad para entenderlas, son las causas que han llevado a cerrar a nuestras empresas. Su gobierno, el de Rajoy y Cospedal, podría haber cambiado las cosas en lugar de agravarlas. Mariano, por ejemplo, podría haber derogado el Decreto Sebastian que congelaba las primas a las renovables y sin embargo prefirió ir más allá, las suprimió por completo y aplicó la retroactividad a las ya concedidas. Cospedal, por su parte, ha aplaudido las decisiones de Rajoy y cuando ha tenido ocasión ha metido la tijera propia para ayudarnos a caer: ISFOC, VIRTUS, CCM, Aeropuerto, Fundación Fuente Agria, Centro Nacional del Hidrógeno, impagos millonarios al Ayuntamiento…, etc. Y usted, diputada-concejal Zariquiegui, en lugar de votar defendiendo los intereses de los ciudadanos que la han votado y le pagan el sueldo…, usted nos traiciona o nos insulta cada día en las cortes regionales, votando siempre del lado de su partido y argumentando contra su propio pueblo. Lo suyo, señora mia es un ejercicio de plañidera hipócrita que nos cuesta 4.000€ cada mes: -2.372 euros netos del Ayuntamiento, 1.250 euros fijos de las Cortes por pertenecer a una comisión y entre 500 y 600 euros por asistencia a plenos y comisiones-. ¡Nunca la hipocresía estuvo mejor pagada!

Plumaroja

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