sábado, 13 de febrero de 2016

L@S MENTIROS@S Y EL COMPLEJO DE EPIMÉNIDES

Cartel electoral de Cospedal en las autonómicas de 2011
Desperezo la modorra y una lágrima negra cae por mi mejilla. Una rara perla sin valor que brota con la misma espontaneidad con la que se evapora. Nacida de un lagrimal agotado por tanto llanto silencioso a que nos invita el mundo de nuestros días. Intento contraponer al dolor un punto de alegría pero no lo consigo. Rebusco en mi interior y no encuentro motivos para reír. Si acaso, consigo dibujar una mueca irónica en los labios según escucho a los portavoces populares o leo a ciertos plumillas. “Missifuz”, el gato, se acurruca a mi lado mientras leo y releo a Cervantes. “Goldy”, la labradora, clava su limpia mirada en la mia en una comunión sincera en la que sobran las palabras. Mirándolos a ambos no dejo de preguntarme sobre su “condición” animal.
En el siglo VI antes de la era cristiana existió un poeta griego llamado Epiménides que aseguraba haber pasado cincuenta y siete años durmiendo. Plutarco corrigió al mentirosillo aclarando que solo fueron cincuenta. A mí me sucede algo parecido con el gobierno del PP. Se me hace tan largo que es como si llevara más de medio siglo sumido en un profundo sueño del que no consigo despertar. Un sueño tiznado de negras pesadillas que cabalgan a lomo de declaraciones necias y falsas promesas. Epiménides acusaba a los cretenses de ser unos mentirosos. La paradoja es que, el propio Epiménides, era cretense. ¿Debíamos creer entonces sus palabras? Si algo define a un mentiroso es que siempre hace aseveraciones falsas. Pero… ¿Dónde se esconde la verdad? ¿Acaso existe?
A la verdad le sobran los sofismas, los guarismos, los silogismos envenenados en origen. La verdad se abre paso en el emocionado abrazo de tus hijos, en los labios carnales que mordisquean los amantes, en el gozo indescriptible de un bebé que se ríe ante las enajenadas muecas de un adulto. Intentamos traducir con adjetivos o grandilocuentes frases el sentimiento que nos producen los acontecimientos cotidianos. Convencer al prójimo de que somos poseedores de la única realidad aunque ni nosotros mismos la creamos. Monos irracionales y tramposos. Prepotentes homínidos parlantes. ¿Animales?
Hasta la ínsula aislada en la que yazco me llegan aldabonazos de miseria. Un planeta hostil con tendencias autofágitas abre su imaginaria boca para soltar un grito desgarrador. Millones de seres y de especies sobreviven como pueden en pos de una muerte cierta, verdadera, de la que nadie regresa para relatarnos que nos espera más allá de la carne podrida y los gusanos. Fantasmagóricos árboles me mecen en sus ramas para salvaguardar mi siesta de peripatético poeta, huérfano de versos y poemas. ¿Qué es poesía? Y otra vez la mirada de Goldy, más humana que la mía, se clava en mi pupila. Ya dijo Pessoa que el hombre no es animal (¡Ay quién pudiera!) sino carne inteligente. Pero casi siempre enferma añado yo. Todo cuanto escribimos y mentimos es igual que las flores iluminadas por la luz. Dependiendo de los ojos que las miran cambian los matices pero, en realidad, no quieren decir nada. Solo son lo que son. Flores de un día.
La felicidad como sentimiento único no existe en Barataria. Cohabita con el dolor y el sufrimiento. Igual que no se puede entender la noche sin el día. Ser feliz constantemente es como ser constantemente idiota. También el sol se entierra en el ocaso para cubrirse con un manto de negrura. Para dormitar y olvidar las amarguras que ilumina. También el sol se está muriendo. Es el destino de todas las estrellas. Pero al contrario que nosotros no necesita edulcorar su suerte con mentiras.
Tengo la certeza de que en el PP, como Epiménides, no se han enterado de las reglas naturales. Instalados en su negacionismo sistémico interpretan los hechos según su conveniencia y retuercen la verdad para seducir incautos votantes. No importan las muertes de dependientes, el sufrimiento de parados o desahuciados, el hambre de los niños. Hay que criticar las medidas dirigidas a reparar los daños de sus políticas, y en la tarea cuentan con Plutarcos (plumillas) que maquillan los exabruptos hasta parecer verdades a fuer de repetir mentiras.
Cañizares, Núñez o Guarinos, como Epiménides, aseguran haber dormido cincuenta y siete años durante la legislatura de Cospedal y, tras desperezarse, advierten que los presupuestos aprobados por PSOE y Podemos para 2016 son antisociales y una estafa. Los comparan con los de su letargo y presumen que aquellos eran sociales y creadores de empleo. La realidad es tozuda señores del PP. Lo máximo que hizo el gobierno Cospedal por el empleo fue un cartel con el lema: “¿Buscas empleo? El 22 de mayo VOTA Partido Popular”. El carácter social de aquellos presupuestos pueden preguntarlo a la Plataforma Ley de Dependencia de Castilla La Mancha.
Lo más contradictorio de sus declaraciones es que van a presentar enmiendas para que los Presupuestos se ajusten a los compromisos electorales de PSOE y Podemos. ¿En qué quedamos? ¿Aquellas propuestas eran bolivarianas pero ahora son partidarios de que se apliquen…? Cañizares, Núñez y Guarinos no se han disfrazado de Epiménides, el personaje lo traían de serie.

Plumaroja 

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