viernes, 24 de enero de 2014

Reflexiones sobre la prohibición voluntaria del aborto

Sagrario Losada || Antropóloga. Marisol Iturralde || Psicóloga Clínica.
El aborto inseguro es considerado un grave problema de salud pública y tiene una incidencia significativa a  nivel mundial, en la muerte de mujeres en edad reproductiva (OMS 2.003).
08_01A lo largo de la historia del cristianismo muchos padres de la iglesia han discutido sobre el tema de cuando se unía el alma al cuerpo y, por lo tanto, se convertía el neonato en persona. Según ellos solía suceder en el momento del nacimiento e incluso más tarde si el bebé era niña. Sin embargo, actualmente, se insiste que justamente en el momento de la unión del óvulo y el espermatozoide ya es un ser humano y abortar equivale a matar. Es decir, se está tomando al feto como persona de derecho a partir de su concepción.
Cuando nos planteamos el aborto no tenemos en cuenta el papel que juega el deseo de la mujer en la vida del bebé. El bebé  humano, al contrario del resto de los mamíferos, nace profundamente desvalido y su humanización depende del amor y del cuidado materno.
El Dr Rene Spitz[1] estudió la situación de bebés atendidos en un orfanato en el que se cuidaban debidamente en lo que se refiere a toda actividad física (alimentos, higiene, atención médica, medicamentos, etc), con una sola niñera que tenía a su cargo 8 niños (oficialmente), pero que, en realidad, correspondían a más de 12. Según este estudio, en estos niños aparecían pronto síntomas de depresión y enseguida se hacía evidente el retraso motor. Los niños terminaban siendo pasivos, postrados bocarriba en sus cunitas. Luego, iban apareciendo muchos más síntomas de retraso. Es decir, estos niños estaban faltos de una madre que les ayudara a convertirse en personas.
Optar por el aborto no es una decisión fácil para ninguna mujer. La mujer no aborta por placer Un embarazo no deseado es un problema al que la mujer suele enfrentarse casi siempre en solitario. Es una hipocresía cuando nos enfrentamos al aborto considerar que si una mujer tiene dinero puede abortar en una clínica con todos los cuidados, si no es en su país en otro. Sin embargo, una mujer pobre sufrirá un aborto inseguro, realizado en condiciones sanitarias inadecuadas. Por tanto, será ella la que pone su vida y su salud en peligro.
El aborto puede ser analizado como un problema ético, jurídico-legal, histórico, de salud pública, de derechos humanos, político, biomédico, psicológico. Estos puntos de vista pueden enriquecerse a la luz de las aportaciones de los estudios de género.
Podemos considerar los motivos que llevan a las mujeres a la interrupción del embarazo:
  • Violaciones
  • Embarazo adolescente
  • Motivos de salud de la madre
  • Malformaciones del feto
Pero también:
  • No desear tener un hijo en ese momento porque su proyecto de vida va en otra dirección
  • No sentirse preparadas emocional y materialmente para asumir la maternidad y la responsabilidad que ésta implica
  • Falta de recursos económicos.
  • No tener una pareja estable
El embarazo no deseado o inoportuno puede presentársele a la mujer de cualquier condición y edad. Es una situación crítica que obliga a tomar una decisión. Es un hecho inesperado y no buscado. La mujer no puede dar sentido a este embarazo, un embarazo no deseado, que irrumpe en su vida alterándola.
La mujer debe tener derecho a decidir sobre continuar o no un embarazo. La decisión última es de la mujer y ésta debería tener la información necesaria para poder actuar de forma que mejor se adapte a sus circunstancias.
Sentimientos de culpa o de alivio
Suele decirse que el aborto produce un daño psicológico en la mujer y sentimiento de culpa. Hay estudios que prueban que el daño psicológico producido por el aborto es escaso cuando la mujer puede hacer su elección  de un modo informado basado en sus creencias y valores. Por el contrario, mujeres que viven en países donde las leyes respecto al aborto son muy restrictivas y en sociedades donde pueden estar expuestas a una gran presión social o religiosa, si, además, se suman condiciones traumáticas como la clandestinidad o la inseguridad, pueden sufrir mayores consecuencias adversas.
Un estudio efectuado en Suecia en 1957 con más de 400 mujeres que habían abortado, demostró que lo que sentían estas mujeres era un sentimiento de alivio. Cohen (2.006) señala que el momento de mayor angustia psicológica para la mujer es el periodo anterior al aborto; una vez realizado, el sentimiento predominante es de alivio, ya que la mujer puede volver a tomar el control de su vida.
Con la ley que pretende aprobar actualmente el partido en el gobierno, las mujeres vuelven a sentirse desprotegidas, no solo por la cantidad de informes que éstas deben presentar para optar a un aborto, lo que llevará a grandes retrasos y ansiedades, sino incluso porque un hecho tan grave como las malformaciones de los bebés no será tenido en cuenta como causa para abortar.
Esta ley vuelve a legitimar la hipocresía social, ya que los abortos se hacen y se seguirán haciendo. Desconoce, una vez más, la libertad de decidir de las mujeres sobre su cuerpo, su vida y su futuro. Expone a las mujeres a situaciones de riesgo de salud y vida, así como de riesgo emocional. Favorece el lucro pero no evita que las mujeres aborten.
Ha suscitado polémica la propuesta de ley del anterior gobierno por la que que las jóvenes de 16 a 18 años podrían abortar sin contar con sus padres. A este respecto puede señalarse que, un estudio realizado en el año 2.007 por la Cátedra libre en salud reproductiva, sexualidad y género de la Universidad de Uruguay, ha constatado que las mujeres buscan siempre el respaldo en las personas que las pueden apoyar: madre, hermana, tía, amigas…especialmente la madre. Y que cuando las adolescentes no recurren al apoyo familiar es porque temen no tenerlo o temen a su reacción.
La censura al aborto no es únicamente moral y religiosa sino un rechazo patriarcal a la decisión de la mujer. El mandato bíblico de “creced y multiplicaos” era tal vez adecuado en aquella época en la que había que poblar la tierra ¿Pero qué se busca actualmente, cuando la tierra está superpoblada? ¿Hambrunas, mano de obra barata, trata de personas, guerras…?
Dejémonos de prejuicios y abordemos íntegramente la problemática del aborto: desarrollo de medidas educativas respectos a la sexualidad y reproducción, así como prevención para evitar embarazos no deseados.
Además, una ley justa nunca obligará a abortar a aquellas mujeres que no lo deseen. ¿Es mucho pedir que suceda también a la inversa?
El derecho a la vida
La manipulación del lenguaje es una estrategia decisiva para configurar las mentalidades a la ideología determinante, haciendo pasar por realidades establecidas la información que oculta el mensaje que, por su reiteración, actúa con mayor eficacia.
Un caso paradigmático de esta manipulación, y hoy de plena actualidad, es el caso del aborto que se presenta como “derecho a la vida”. ¿Habría alguien que se opusiera al “derecho a la vida” la vida”? Evidentemente no, si bien en este derecho hay que englobar todos los derechos y todas las vidas, los derechos de todas las mujeres y de todos los no nacidos a una vida digna, garantizada por los poderes públicos, sin dejar a los nacidos “desfavorecidos” al albur de la caridad pública o religiosa, destinados a la condición de ciudadanos de segunda clase, dependientes y agradecidos a los “buenos” de la clase dominante.
El derecho a la vida incluye el derecho al trabajo, a la salud, a la educación, derecho a la independencia y a la dignidad. El derecho a la vida es para las mujeres el derecho a una maternidad consentida y deseada, nunca impuesta,  que garantice plenamente el derecho a la vida, a la suya y a la del hijo que va a nacer sin que nadie haya contado con él para saber si desea vivir en una sociedad con “derecho a la vida” o con ausencia del derecho a la vida y quedar excluido de un proyecto de futuro. Aunque el derecho al aborto parece incumbir solamente a las mujeres, en realidad es un derecho doble, el de las mujeres que, por diferentes razones, no quieren o no pueden asumir su maternidad y el del no nacido, el cual además de sus derechos vitales tiene necesidad del derecho a un entorno de afectividad, que garantice a la madre y al hijo la condición de ciudadanos de pleno derecho.
Tras el “derecho a la vida” que enarbola la ideología de la clase dominante se oculta una doble falacia: el mantenimiento de una sociedad de clases, la del privilegiado y la del desposeído, y la división ideológica de los bienpensantes que defienden la vida y la de los amantes de la libertad, a los que se acusa implícitamente de indiferentes a la vida cuando no de asesinos. De acuerdo a la puesta en práctica de esta ideología clasista, es en los espacios  más conservadores y de mayor influencia religiosa donde se adoptan las medidas más agresivas contra los derechos de las mujeres.
Así, por el derecho al aborto se convierte a las mujeres en el 2º sexo, privándolas de su autonomía individual y social. Su libre decisión queda mediatizada por la manipulación de lenguaje, condicionada por voluntad patriarcal que socialmente la condena como parricida y, religiosamente, interioriza y culpabiliza su libre decisión como pecado indeleble.
  1. Dr. René Spitz ” El primer año de vida del niño”, Fondo de Cultura Económica, México, 1.986

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