Con cuatro años, el niño sabe que tiene dos formas de atacar la burbuja inflada de sus globos. La más estúpida, pincharlos, y la más razonable, desinflarlos para seguir teniendo globo. En nuestro ámbito energético no ha sido el caso de nuestros Ministros educados en las escuelas más prestigiosas mundiales, o de los empresarios del kilovatio sacerdotes del universo liberal pero amamantados en las ubres de lo público. Parece que nunca asistieron a la escuela primaria de cualquier pueblo o tuvieron compañeros de pupitre con sabañones o tirachinas de cerezo. Ellos, de siempre, conocían como talibanes marxistas – de cualquier Marx- el devenir de los negocios y las aspiraciones humanas. Ignacio Sánchez Galán Pte de IBERDROLA ¡Qué indigencia la del Ministro de Industria y antes Consejero áulico del Presidente Zapatero para confesar sin el más mínimo rubor que la burbuja de las renovables era una ola imparable auspiciada por las Comunidades Autónomas, por un Parlamento subid...