Gracias PlumaRoja por dedicar un espacio en tu comentario a la solidaridad con unos compañeros que acaban de vivir una pesadilla atroz mezcla de delirios de un anciano, proyecto de un diario, explotación laboral sin contrato ni seguridad, codazos para quedarse con los restos del naufragio e intentos de desprestigiar a algunos de sus más valiosos periodistas. En mi calidad de afectada por el aborto de La Voz de la Calle tengo que decir que al final, y después de dos meses de trabajo de medio centenar de periodistas y algunos colaboradores de primera línea, se demostró que no era más que el capricho senil de un multimillonario ególatra que lo ha sumado a una reciente "autobiografía" plagada de recuerdos falsos (al decir de algunos supervivientes que pueden dar fe). Ese señor, que se presenta como abogado y profesor universitario pero siempre olvida decir que su fabulosa fortuna procede de la especulación inmobiliaria (ninguna gran fortuna se ha hecho en pocos años honradam...