De casualidad, me encontré en la televisión con la intervención de Cristobal Montoro en el pleno del Congreso del pasado 2 julio. De repente vi a un energúmeno hablando de la economía española. Iluminado, satisfecho, fatuo, exhibiéndose, condescendiente, descubriéndonos al resto de los ciudadanos y los parlamentarios, análisis y horizontes que sólo él podía vislumbrar. No estoy cargando las tintas. Realmente pensé que me encontraba ante un charlatán de los que en mis tiempos infantiles nos atraían por su incontenible verborrea para vendernos cosas inútiles, que, además, luego en casa no funcionaban. En fin, una teatralización tan ridículamente sobreactuada, que delataba que era un falso discurso y no contenía un ápice de verdad. Cristóbal Montoro, Ministro de Hacienda Como no es posible que un profesional serio, conocedor de los rudimentos de la economía, razonablemente bien informado, con un mínimo de sensatez y precaución hablase de aquella manera, t...