Fernando Savater Ejercer la crítica. Incitar a la reflexión. Invitar a la acción. La tríada históricamente asociada al quehacer de los intelectuales ha dado paso, en España, a la sumisión, la inacción y el olvido preconizados por quienes hoy, tan jactanciosa como impropiamente, se atribuyen tal condición. Su abandono de aquella tríada de compromisos ha sido tan evidente que hoy cabe hablar, con fundamento, del ocaso de los intelectuales. La función histórica del intelectual ha consistido en estudiar la realidad, interpretarla y dar pautas críticas a la sociedad para su transformación y mejora. El requisito que se demandaba al pensador consistía en el ejercicio de un esclarecimiento asentado en una responsabilidad social de la que nunca debía desertar, en tanto que desplegara su decisiva tarea crítica sobre la realidad. Empero, hoy y aquí, la irresponsabilidad se ha adueñado de la mayor parte de los intelectuales que, además, arrastran como letal legado la exclusión de sus ran...