Ilustración inspirada en Gustavo Doré “Estos días en que deberíamos afanarnos en conmemorar el centenario de Don Miguel de Cervantes, especialmente los manchegos por cuanto debemos de fama mundial a su novela, tomando ejemplo de cuanto hacen los ingleses con Shakespeare, tomo prestadas unas páginas del Quijote para relatar mi particular visión de aconteceres recientes…” Digo, pues, que con todo su acompañamiento llegó Dolores a un lugar que rondaba los dos millones de vecinos, que era de los mejores que el reino tenía. Diéronle a entender que se llamaba la ínsula Barataria, nombre que le vendría porque el lugar se llamaba Baratario o quizás por el barato con que se le había dado el gobierno. Al llegar a las puertas de Toledo, que entonces era cercada, salieron curas y nobles a recibirla, tocaron las campanas y muchos vecinos dieron muestras de general alegría, y con mucha pompa la llevaron a la iglesia mayor a dar gracias a Dios, y luego, tras algunas ridículas ceremonias...