Mariano Rajoy en su comparencia del 1 de agosto de 2013 Un pequeño gran detalle llamó la atención de los periodistas asistentes al pleno de la corrupción. Al llegar los “honorables” amontonaban sus maletas para una vez terminada la reunión marcharse rápidamente de vacaciones. Sobraban las palabras. El mensaje era claro; éste es solo un trámite, aquí no va pasar nada, nuestras cabezas están en otro lado porque nos sentimos seguros. Como era de esperar la “mise en scene” se interpretó de acuerdo a las normas de la democracia neoliberal. Es sabido que el poder instituido no solo estriba en la fuerza de la que es privativo, sino que también en el adormecimiento que nos someten a diario con sus tertulianos y políticos al uso. A pesar de todo, hay un lado positivo del ejercicio teatral de filibusterismo parlamentario que vimos el 1 de Agosto. Aunque le duela a “la casta”, cada día queda más en evidencia que la crisis de corrupción no solo afecta al partido de gobierno, sino a todo el...