Cada día es más difícil aguantar un telediario completo o pasar de la portada de un periódico sin que el rubor, cuando no la indignación, nos ponga la cara colorada. Sin embargo, los grandes plumillas viven felices comiéndose la gallina de los huevos de oro. Justifican su egoísmo con el mismo argumento que los aguatenientes manchegos: “para que riegue el vecino su viña, riego yo la mia”, y pasan el día de tertulia en tertulia para engordar su cuenta corriente y les resulte más llevadero el oficio de bufón de la corte. Hacer de quitaverguenzas a la casta dominante conlleva disfrutar gratis de sus fiestas y clubs de campo y recibir premios a la profesionalidad otorgados por iletrados propietarios de medios de comunicación, cuando no delincuentes condenados, al servicio de la canalla gobernante. Aquí, en Castilla La Mancha, se veía venir y los peores temores se hicieron realidad. Cospedal estaba dispuesta a cobrarse presuntas afrentas pendientes ( la bien pagá, cunera …) con el cier...