En la constitución de los nuevos ayuntamientos, allá donde los movimientos sociales y ciudadanos han conseguido llegar al gobierno, ha predominado una emoción: la alegría. Ada Colau y Manuela Carmena En Cádiz, Madrid, Barcelona, Zaragoza… una explosión de felicidad acompañó la toma de cargos de alcaldes y concejales. La gente no celebraba una victoria política. El sentimiento nacía de la oportunidad de ser sus propios jefes. La ciudadanía autogobernándose y abandonando un modelo de política “privatizada” que tantos derechos sociales, laborales y humanos ha arrasado. En realidad, la democracia en su esencia más pura. Con sus defectos y virtudes, como la propia sociedad. Los discursos de Manuela Carmena, Ada Colau o Pedro Santiesteve abordaban cuestiones como la paralización de los desahucios y la remunicipalización de servicios públicos. Un mensaje inquietante para los que han hecho de la especulación y las mordidas su estilo de vida. ¿Y si estos hippies revenidos n...