Cuando no habíamos terminado de digerir que algunos dirigentes políticos, empresariales y sindicales han utilizado el poder que les dimos para expoliar las cajas de ahorros, nos estalla en la cara la bomba del Ébola: en un país que se agarra al turismo para mantenerse a flote, el Gobierno importa desde África un virus mortal y ha permitido a quienes entran en contacto con él que se paseen por las calles, utilicen las ambulancias y, en suma, pongan en riesgo a todo el país. Mariano Rajoy y Ana Mato Los acontecimientos demuestran que ni tenemos Gobierno, ni instituciones representativas dignas de crédito y, en él debe, a la galopante crisis económica que mantiene en el paro a más de cinco millones de personas, sumamos ahora un torpedo bajo la línea de flotación del único sector que crecía y mantenía expectativas de poder equilibrar nuestra creciente dependencia del crédito exterior. Demasiado para este gobierno. Previamente, ya sabíamos agotada la capacidad de la Constitución del...