Barataria es un país tan plástico que se ha convertido en una pantalla de plasma. En diciembre de 2015, los “baratarienses” convocamos elecciones para elegir Gobernador y tuvimos la grandeza de convertirlas en las más dilatadas de la Historia. Pero nuestro gran hito fue poner a los corderos, que estaban siendo degollados, frente a cuarenta pulgadas de imágenes mientras los grandes gurús los llamaban a rebato y los iban esquilando. En aquellas estaban, en tanto que los pastores discutían en interminables tertulias de a quiénes les correspondían los mejores sillones, cuál sería el actor principal, y el reparto de papeles en su tragicomedia “ cuatro esquinitas tiene mi democracia ”. En nuestra ínsula, convertida de nuevo en protectorado germánico-visigodo, no es que fuera imprescindible elegir Gobernador. Llevábamos meses con un gobernador en funciones y todo funcionaba con normalidad. Pero no faltaban voces llamándonos al orden y exigiendo celeridad en poner el parche de costumbre...