Viñeta de Forges sobre los becarios “Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente, los que entienden la vida por un botín sangriento: como los tiburones, voracidad y diente, panteras deseosas de un mundo siempre hambriento.” Miguel Hernández La clase trabajadora española ha padecido las consecuencias de sucesivas reformas laborales aplicadas en las últimas décadas, independientemente de que el gobierno fuera socialdemócrata o centroliberal. En cada una de ellas se han ido cercenando miembro a miembro, como si de un cuerpo humano se tratara, derechos consolidados tras largos años de lucha y sacrificios. Pero hay que reconocer que la reforma estrella, la “Madre de todas las reformas”, fue la de 2012. En ésta, evisceraron lo que quedaba del cadáver. Ya debimos olernos el pastel cuando Rajoy soltó aquello de que era una reforma equilibrada, mientras los presidentes de CEOE y CEPYME reprimían sus ansias de aplaudirlo y, a micro abierto, con la mejor de sus sonrisa...