Lucía esplendoroso el sol, trinaban los jilgueros, qué bonito fue el desfile: precioso, maravilloso, extraordinario, elegantísimo a la par que discreto, perfecto y eficiente. Qué lustroso el Rolls Royce , qué bellísimas las damas, qué en su sitio los caballeros, los magistrados, las ministras, los senadores, las diputadas, los presidentes, los vicepresidentes, los tesoreros, los barones, los arzobispos, los ujieres, los coraceros, los alabarderos, los caballos, los tricornios, airones y penachos, mientras en el suyo los tiradores de élite, la guardia civil de paisano, la guardia civil de helicóptero, la policía secreta, la policía política, la policía nacional, la guardia real, los GEOS, la Armada, las fuerzas de choque antiguerrilla urbana, las milicias municipales y autonómicas, los pilotos de combate, los guardias de asalto, la excelentísima señora Cifuentes y el excelentísimo señor ministro de los principios fundamentales de Interior velaban cual ángeles de Dios para que l...