Desde la entrada de España en la OTAN, en 1982, el Ministerio de Defensa se convirtió en un inmenso agujero negro financiero donde, con la excusa de colocar al Ejército español a la altura de sus vecinos europeos y de mejorar la industria de armamentos española, se han ido sucediendo una serie de programas de compra que han llevado a contraer una deuda valorada entre 23.000 y 36.000 millones, que representa de cuatro a cinco veces el presupuesto del Ministerio de Defensa y entre 32 y 36 veces la partida que éste tiene asignada para inversiones en armamento, que es lo que tocará sacar del bolsillo de los españoles (a razón de unos 800 euros extra, como mínimo, por habitante), según la valoración hecha por el ex secretario de Estado de Defensa, Constantino Méndez, que fue segundo de Carmen Chacón en el Ministerio. Pedro Morenés, ministro de Defensa ©mde.es Para conocer el origen de la trama armamentística española hay que remontarse a la entrada en el Ministerio de Defensa de...