El Sábado Santo de 1977 culminó una de las operaciones más delicadas de la Transición. El PCE dejó de ser ilegal y Adolfo Suárez desató las iras de parte de la cúpula de las Fuerzas Armadas. El presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, convocó el 8 de septiembre de 1976 una reunión con los Consejos Superiores de los tres ejércitos (Tierra, Mar y Aire). Un cónclave insólito y nunca más repetido. Hacía solo un par de meses que el Rey le había encargado la formación del segundo Gobierno de su reinado y a la par el desmontaje de las viejas estructuras franquistas. Suárez, con poco más de 40 años, salido de las filas del antiguo régimen, era consciente de la trascendencia de aquella reunión con decenas de generales y almirantes. Él quería exponerles las líneas maestras de la reforma política que tenía en mente y obtener el respaldo de la cúpula militar para esa delicada misión. Durante esa asamblea, a lo largo de tres horas, Suárez desplegó todos sus encantos para convencer a su a...