Plató de una televisión local Nacieron al socaire de una legislación inexistente. Crecieron al amparo de vacíos legales y medrando sobre terrenos fangosos. Mostraron la peor de nuestras caras y terminaron creando escuela. Barreda las consagró en Castilla La Mancha con unas licencias faltas de criterio y más cercanas a ganar fidelidades que a facilitar la prestación de un servicio a la ciudadanía. Pocos meses después pagaron el regalo de las licencias con la traición y hoy subsisten sorteando a diario los requisitos contemplados en los pliegos de acceso a las licencias. Son, lo habéis acertado, las televisiones locales. Cada una de aquellas experiencias mostraba la personalidad de sus promotores. Si el origen estaba en experiencias contraculturales participativas y democráticas mostraban resultados similares a la genial Tele K. Y si el origen estaba en un empresario de tres al cuarto, paleto y fanfarrón, el resultado es lo que todos conocemos por las tierras de La Mancha: Tele ...