Ir al contenido principal

NO ES LA CRISIS, ES LA RESPUESTA QUE SE LE HA DADO

Se comienza a extender en el entorno del Partido Socialista, en gran parte porque así lo afirman algunos de sus principales dirigentes, que la causa de la estrepitosa y desgraciada derrota del 22-M se debe a “la crisis“ y que lo necesario para superar la situación es que el partido retome de nuevo el ideario y la política socialdemócrata.
En mi modesta opinión ni el diagnóstico es certero, ni va a ser fácil que esa pueda ser la medicina adecuada.
La profunda desafección del electorado, e incluso de buena parte de la militancia socialista, hacia el gobierno no la ha provocado la crisis por sí misma sino, por un lado, la forma en que ésta se ha encarado y las respuestas que le ha ido dando y, por otro, la relación que el gobierno y el partido socialista han tenido con los ciudadanos en estos últimos tres años.
A pesar de que muchos altos responsables del partido sabían lo que estaba pasando, el partido socialista se presentó a las elecciones de 2008 como si nada estuviese ocurriendo y el propio presidente se dedicó durante meses a negar la existencia de una crisis que, sin embargo, aparecía como indisimulable para el resto de la ciudadanía, lo que le hizo perder de modo vertiginoso una credibilidad sin la que es muy difícil gobernar con éxito.
Bien por ignorancia o por irresponsabilidad, lo cierto es que se tomaron un buen número de medidas procíclicas, y además muy costosas, que en lugar de tener el efecto con que se justificaban a la población agravaron enseguida el impacto de la crisis y dificultaron la adopción de respuestas acertadas cuando ya se quiso actuar contra ella. A la sensación de continua improvisación se unió así una gran ineficacia que hacía que la gente viera al gobierno como completamente incapaz de resolver lo que se estaba viniendo encima.
Cuando por fin se quiso tomar el toro por los cuernos tampoco se tuvo voluntad ni decisión para actuar contra los factores y los sujetos que habían distorsionado nuestra estructura productiva en los últimos años y por eso, los planes de estímulo y gasto que se pusieron en marcha, aunque evitaron una debacle aún mayor sobre todo en materia de empleo, realmente no hicieron sino fortalecer los rasgos más nefastos del modelo productivo que agudizó la crisis en España: se reforzaron los sectores donde se habían generado los problemas y se renunció de hecho e incluso de derecho a la igualdad como un pilar central de las estrategias socioeconómicas del gobierno.
Sin haber aprovechado el semestre de presidencia europea para guardarse las espaldas, España quedó pronto, en cuanto comenzaron a aparecer los primeros problemas de déficit y emisión de deuda, en manos de los especuladores que no desaprovecharon la ocasión para imponer un cambio radical en la política económica y reformas draconianas que no iban a mejorar la situación sino todo lo contrario, porque debilitarían de nuevo la actividad y la recuperación del empleo que pudiera haber empezado a darse. Sin explicación acertada, la población no pudo sino entender que el gobierno hacía una nueva pirueta de improvisación y que ahora, además, resultaba ya extraordinaria y palpablemente lesiva para sus ingresos y condiciones de vida.
El presidente Zapatero ha pagado muy cara la confianza que depositó desde que llegó al gobierno en sus asesores económicos neoliberales (ver Los economistas de ZP).
Estos, lograron inicialmente que las pretensiones socialdemócratas de algunos de sus ministros (por cierto, excluidos poco a poco del gobierno) cayeron en saco roto: de ser aprobadas, lo fueron siempre con insuficiente presupuesto como consecuencia de los recortes impuestos bien por la Oficina Económica de Presidencia o por Hacienda. Y luego, le proporcionaron escenarios y estrategias frente a la crisis que han resultado ser letales, económica, política y electoralmente hablando.
El gobierno se ha limitado a aplicar día a día los dictados que le iban marcando los economistas fundamentalistas de La Moncloa y más tarde, cuando éstos habían llevado al buque a hacer aguas y se había perdido la autonomía de la voluntad y de la gestión de la crisis, los que comenzaron a imponer “los mercados”. El resultado está a la vista: los poderes económicos, los propios banqueros y los funcionarios europeos a su servicio alaban su gestión y las reformas realizadas pero eso, en lugar de servir para reforzar políticamente al gobierno, a su presidente y al partido que lo mantiene, lo ha llevado a un descomunal desastre electoral.
No parece extraño que pueda ocurrirle eso a un líder y a un partido cuando de pronto comienzan a hablarle en otra lengua a quienes confiaron en ellos y cuando practican justamente lo contrario de lo que le habían ofrecido y prometido en su contrato electoral. Y, sobre todo, cuando eso lo hacen como si nada, o incluso justificando sus nuevos compromisos diciendo que es lo mejor y que con ellos hacen lo que más les conviene.
La gente ha contemplado una auténtica metamorfosis que se ha querido justificar como una adaptación consciente y deseada a la nueva situación pero que nunca pudo disimular que, en realidad, era impuesta y en el fondo indeseable para todos. Y eso tiene su coste.
El problema al que ha dado lugar todo es que una buena parte del electorado socialista debe haberse preguntado qué sentido tiene apoyar a un partido que en el gobierno no sirve para hacer aquello para lo que afirma que sirve. Y que, además, lo que hace fuera de su guión original lo hace mal.
Un partido de izquierdas haciendo políticas de derechas está a mi juicio condenado a fracasar electoralmente por tres razones. Primero, porque es lógico que una parte de su electorado potencial y la población en general tienda a pensar que esas políticas siempre las hará mejor un partido de derechas. Segundo, porque la traición a sí mismo siempre genera desconfianza y desafección. Y tercero porque la política de derechas en su sentido más amplio (desde la que produce empobrecimiento, endeudamiento, exclusión o simplemente hasta debilitamiento de la democracia o una mayor concentración mediática) crea inevitablemente ciudadanía de derechas que a la postre se identifica electoralmente con su representación política más genuina.
En esta delicada situación se dice que lo que tiene que hacer el partido socialista es retomar los principios socialdemócratas pero decía al principio que no es fácil que eso resuelva la situación porque una cosa es asumir esos principios y otra cosa es poder hacer políticas socialdemócratas.
Para llevar estas últimas a cabo, lo que efectivamente daría un vuelco a la situación permitiendo recuperar derechos e ingresos a las clases trabajadoras, fortaleciendo la democracia y generando un equilibrio político diferente, haría falta disponer de apoyo y de fuerza de presión social que es a la que el partido socialista ha renunciado a lo largo de esta última crisis.
Los partidos socialistas han tirado por la borda en los últimos años una buena parte de sus viejos ideales pero no es esa la renuncia más costosa. La peor ha sido la que lleva a preferir soportarse en el liderazgo personal y en el marketing en lugar de hacerlo sobre la militancia y en la sociedad movilizada.
Las políticas socialdemócratas que proporcionaron indudables avances sociales, quizá los más grandes o al menos más sostenidos de los últimos ciento cincuenta años, se pudieron llevar a cabo solo como resultado del equilibrio de fuerzas entre las clases, gracias a la fortaleza de las clases trabajadoras, y no solo porque los partidos socialdemócratas tuvieran líderes muy atractivos.
Por eso, por mucho que se empeñen nuevos líderes del partido socialista en asumir el ideario socialdemócrata (como creo que sinceramente ha deseado siempre José Luis Rodríguez Zapatero) su empeño será inútil, es decir, no podrán traducirlos en políticas socialdemócratas efectivas (como le ha pasado a nuestro presidente), si siguen renunciando a la movilización social y al apoyo de un partido vivo, para limitarse a basar la acción política (como en mi opinión ha hecho ZP) en el discurso agradable, en la atracción mediática y en el poder personal absoluto sobre un partido desmovilizado y desconectado de su sociedad más próxima.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿QUIÉN ES LÓPEZ DEL HIERRO, EL SEÑOR DEL LADRILLO QUE ENAMORÓ A LA SECRETARIA GENERAL DEL PP? ¡¡¡ACTUALIZADO!!!

Plumaroja Ignacio López del Hierro Fue sancionado con 36.000 euros por la Comisión Nacional del Mercado de Valores por una infracción grave; imputado en la Audiencia Nacional por supuesta estafa. Amigo del conseguidor Alejandro Agag, yernísimo de José María Aznar, a quien recurrió en varias ocasiones. Fue durante muchos años uno de los señores del ladrillo, cuya filosofía impuso en la Corporación Industrial de CCM, donde su actual esposa, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, lo “colocó” en detrimento de otros empresarios castellano-manchegos. Ha sido la mano derecha de Joaquín Rivero en las inmobiliarias Metrovacesa, Bami y Gecina. Él es Ignacio López del Hierro, el que fuera gobernador civil más joven de España (Toledo-1977) y posteriormente de Sevilla; está casado en segundas nupcias y su actual mujer le defiende con uñas y dientes, mientras niega que esté en política o que sea el artífice de la campaña contra Bono, afirmaciones que no son compartidas po...

LOS BUITRES SOBREVUELAN SILICIO SOLAR

Hace pocos días recibí un comentario para una entrada del Blog subida el pasado 2 de diciembre. Su autor, que firma como secretario de formación del SOV de Puertollano , me recordaba la traición de los sindicatos mayoritarios a los trabajadores de Silicio Solar y, como si yo aún fuera uno de sus dirigentes, me emplazaba a que nos retirásemos del conflicto dejando todo el protagonismo a los baluartes de la clase obrera: la CGT de Puertollano, capitaneada por un ex afiliado a CCOO que causó baja al ser descubierto en situación irregular en su empresa, y el CTI, más de lo mismo, con antecedentes en los sindicatos verticales franquistas. La extrema derecha y la extrema izquierda viven en Silicio Solar un extraño romance. Planteaba el iluminati del SOV que la solución pasaba por la autogestión de la empresa y que los trabajadores mostraban su predisposición a ello. Como bien debería usted saber, señor secretario de formación del SOV , para que los trabajadores accedan a la autogestió...

ALFONSO XIII, EL BORBÓN APASIONADO POR LA PORNOGRAFIA

Alfonso XIII. Fotograma de una película pornográfica de la época El rey Alfonso XIII hizo rodar, entre 1915 y 1925, a una pareja de famosos cineastas catalanes, los hermanos Baños, varias películas pornográficas que permanecieron escondidas durante más de setenta años, hasta que aparecieron de forma misteriosa en un monasterio valenciano. Hoy las conserva la Filmoteca de Valencia. Anita Loos, guionista, actriz y novelista, además de experta en los cotilleos del Hollywood más alocado de los años veinte, contó en su libro ‘Adiós a Hollywood con un beso’ la famosa anécdota (que en las primeras ediciones del libro fue censurada en España) de cuando Alfonso XIII visitó entusiasmado la meca del cine. Según la autora de ‘Los caballeros las prefieren rubias’, en aquel viaje a Hollywood el monarca se interesó especialmente por conocer al actor de comedia Fatty Arbuckle. El anfitrión del rey, el actor Douglas Fairbanks, incómodo le hizo saber que Fatty había sido defenestrado por haber ...

PUERTOLLANO NO ES CIUDAD PARA ALCALDES… NI ALCALDESAS

Con la honrosa salvedad de Santiago Moreno Puertollano no ha tenido suerte con sus alcaldes. Aquí no cabe feminizar el término lingüístico porque ni ha habido ni se vislumbra en el horizonte posibilidad de alcaldesa, salvo que el PSOE apueste por Mayte Fernández en una situación de verdadero riesgo, como parece dejar la cosa local Hermoso Murillo.  Joaquín Hermoso Murillo. Actual alcalde de Puertollano El primer alcalde democrático que tuvimos fue Ramón Fernández Espinosa, socialista procedente del PSP cuyo acceso al control del partido ocasionó los primeros cadáveres entre históricos dirigentes locales. Espinosa vivió los años del esplendor socialista y del todo por hacer, aunque también se enfrentó a situaciones de profunda crisis en la actividad económica local. A él le tocó lidiar con el cierre de Paular y el primer gran adelgazamiento del complejo petroquímico y frente a ellos consiguió una victoria pírrica, salvó los muebles con la química pero pagó el peaje de Paula...

Respuesta de un militante a la carta enviada por Alfredo Pérez Rubalcaba

Alfredo Pérez Rubalcaba, Secretario General PSOE Compañero secretario general,   Acabo de leer tu carta y debo empezar por confesarte que soy un militante socialista profundamente avergonzado de las políticas llevadas acabo durante la legislatura pasada. Defendí con fuerza y convicción los esfuerzos modernizadores y de aumento de derechos de la primera legislatura del Presidente Zapatero pero no puedo más que avergonzarme como persona de izquierdas de lo ocurrido a partir de 2008. Y no porque se reconociera o no la crisis, tampoco porque crea como dice el PP que ese mismo Gobierno es el culpable de la situación actual del país, sino porque se tomaron decisiones y se implementaron políticas que nada tenían que ver con la esencia de la izquierda ni siquiera con la socialdemocracia. El Gobierno del que tu formaste parte olvidó su programa, sus principios, su ideología y nos endosó las políticas neoliberales que le impuso Angela Merkel y la Comisión Europea. Despreciando el ma...